La vida es un ciclo interminable de entradas y salidas, de lazos que se estrechan para volverse a perder, y sin embargo, todo permanece, aún los instantes que parecían olvidados. Entonces recurro a la memoria gráfica, pues aunque han pasado años, siento la urgencia de compartir algunos textos que escribí en el 2004. Sólo añado el video de una canción que desde siempre ha sido una de mis favoritas, ésta también la incluí en uno de mis posts. En aquella ocasión, la dediqué a todos mis lectores, supongo que muchos habrán dejado de leer este blog y supongo también que habrá nuevos lunáticos, para todos ellos y aún para aquellos que se quedaron en el camino, va, desde lo más profundo de mi ser... con cariño...
Hay lunas en todas partes, pero no sabemos cómo buscarlas. Están ahí pero no las vemos. Nos enseñan a ver lo que se ve, pero hay cosas que deben sentirse; como el viento en tu rostro y la lluvia confundiéndose con tu llanto en una tarde triste. Hay lunas en los charcos y en una gotera de baño. Hay lunas en un vaso de cerveza, en una taza de café y entre las colillas de un cenicero roto. Hay lunas en tus uñas y en cada beso que das. Hay lunas en los ojos y en la planta de los pies, en los espejos y en un cuarto azul. Hay lunas en las mentiras que decimos para no dañar a aquellos a quienes en verdad amamos. Hay lunas en los cuentos y la poesía. ¿Puedes ver, ahora, cuántas lunas se te han escapado? Las lunas, miles de lunas están ahí, esperando que las descubras, que finques tus sueños junto a los suyos para existir en un instante que se finge eterno; pero no las miras, porque te han enseñado a creer en lo tangible, sólo en aquello que puedes asir y ver. Para encontrar lunas basta cerrar los ojos y creer que todo, absolutamente todo, es posible.
DE ESPEJOS Y OTRAS LUNADAS… Alguien me pidió que siguiera escribiendo lunadas... Siempre pensé que el mundo era lindo, color de rosa, hasta hace algunos años cuando me topé con gente no agradable. Hace más de tres años entraron a mi casa. Se robaron (entre otras cosas) una laptop (ibook azul) una licuadora destartalada, una plancha más vieja que yo, y mi estéreo (con reproductor de acetatos y una cinta del cuento del Arca de Noé). Sólo había pagado el enganche y una mensualidad de la compu. Después de esto tuve que pagar mil pesos mensuales durante dos años, ya sin la computadora. Nada nice! En fin, seguía en mi burbuja de mica (el cristal se había esfumado tiempo atrás) porque el hambre (hasta el momento) no ha golpeado mis tripas con dureza (para aquellos que me conocen sólo cabe la expresión: ¡qué te mantenga el gobierno!). Hace dos meses me robaron los espejos del auto con todo y su base, los dos!!! (bendito sea Dios que no se llevaron el retrovisor porque habrían tenido que romper un cristal o amolarme una puerta y probablemente hubiera sido la que sí abre!) la tristeza cayó sobre mí (durante algunos segundos) pues pensé que al empeñar mi cámara obtendría lo suficiente para comprar los espejos (en agencia claro está) y tendría dinero para poner un negocio; algo que me sacara de la miseria. Tenía pedos (o eso me dijeron). No empeñé mi cámara porque es mi herramienta de trabajo; además, con lo que me iban a dar no alcanzaba ni para para mis chicles. Me fui muy triste de ahí, luego un amigo me regaló un rollo y saqué muchas fotos para recordar cómo se veían las calles. Me quedé pensando que el capitalismo es una jalada, te esfuerzas trabajando (unos más que otros)para comprar cosas que crees que necesitas. Pasa el tiempo y te aburres de ellas o sale algo nuevo que también quieres. Todos los objetos que adquirimos terminan en la basura, en las manos de los ladrones, en un bazar de cosas usadas, en una casa de empeño o arrumbados por ahí. Y seguimos comprando. Pero, ¿qué es lo que en verdad necesitamos? Un cigarro, una cerveza, un café, alguien que nos escuche? Qué necesito para no morir? Dejo abierta esa pregunta para que cada quien la responda. Durante mucho tiempo pensé que el mundo era bueno, que la gente siempre iba a dar lo mejor de sí, pero hay cosas terribles (guerra, explotación, secuestros, asesinatos, instrumentos diseñados sólo para la tortura)que me hacen pensar que estaba equivocada, ¡háganme saber que no es verdad, que el mundo es maravilloso¡ Hace algunos días fui a una celebración escolar del día del padre. Ahí, niños de segundo de primaria, vestidos con playeras rojas, cantaron una canción cuya letra podría resumirse así: thanks for being you (gracias por ser tú). Densas lágrimas brotaron de mis ojos, pensando que alguien cantaba para mí, que me agradecía que fuera como soy. Pero lo que soy, es desagradable en muchas ocasiones, sin embargo, uno de aquellos pequeños cantaba para mí. Tuve que dejar de llorar para evitar que todas las encopetadas me vieran (a veces me importa lo que piensa la gente; generalmente no). Y aplaudí como loca. Esa pequeña expresión de amor me hizo recordar que vivir vale la pena, que siempre hay alguien que te espera (lejos o cerca, vivo o muerto) para decirte que te quiere, que te ama tal y como eres. Ese día quise ser una mejor persona. Me dieron ganas de confiar en los seres humanos, otra vez. De entregarme a la vida sin reservas, así como se entrega un niño. De amar sin esperar nada a cambio.De poder decir Thanks for being you incluso a aquellos que me han lastimado. No sé si lo logre pero estoy segura que lo intentaré cada día. Va por aquellos que me conocen en mis peores y mejores momentos. Va por aquellos que sueñan, va por aquellos que me esperan cuando yo ya no me espero; cuando me caigo y toco fondo. Va por el niño que me dice “sapis” y que me besa sin hacer preguntas. Va por ustedes: un beso y mis mejores intentos. Va que decido vivir, como diría un amigo que está en Cancún y hace tiempo no veo: va! Creo que no es fácil decirle a alguien “thanks for being you”, y esta noche realmente lo siento y lo digo por ti y por mí (que no es lo mismo pero es igual), y no estoy orgullosa de lo que soy, pero sí de aquello que puedo ser, va. Voy, y no desaparezco, sino que me quedo para ser, pese a todo (a la distancia y al dolor, a la angustia de saber que duele, que duelo, aunque sea un poco, en alguna parte) va, y repito: Thanks for being you…